Un ejemplo de siniestro en los seguros para comercios que comienza con un descuido: fregar el suelo sin colocar la barra de advertencia puede generar un problema grave para cualquier negocio, la caída de cliente por falta de señalización.
También dejar un obstáculo pequeño en una zona de paso aumenta el riesgo. Si un cliente se resbala, la responsabilidad recae en el titular del establecimiento. Cuando un cliente sufre un resbalón o un tropiezo por la falta de señalización de un peligro visible, la responsabilidad legal recae directamente sobre el titular del establecimiento.
Si esa caída, que estamos utilizando como ejemplo, provoca una lesión ósea notable, como una fractura de muñeca, cadera o tobillo. El comercio no solo enfrenta una indemnización económica elevada. También podría haber un procedimiento legal de reclamación que se prolonga durante meses.
El peligro real: La falta de prevención como factor de culpa
En el ámbito del comercio minorista, la jurisprudencia valora de forma determinante si la empresa adoptó las medidas oportunas para prevenir el accidente. La ausencia de señalización adecuada elimina la posibilidad de alegar «descuido del cliente» y consolida la responsabilidad del negocio.
- Suelos mojados o encerados: Fregar en horario de apertura sin delimitar la zona o sin colocar el cono de suelo resbaladizo es una de las causas más frecuentes de condena.
- Obstáculos y desniveles: Cajas en zonas de tránsito, cables sueltos o pequeños escalones sin señalizar con bandas reflectantes o carteles de aviso representan un peligro constante.
- Derrames no atendidos: Líquidos o productos derramados en los pasillos que no se limpian o no se acordonan de inmediato generan una responsabilidad directa si provocan un accidente.
La lesión ósea grave implica costes más allá de la atención médica inicial. También incluyen días de baja y daño moral. Además, pueden aparecer secuelas físicas y costes de rehabilitación.
Cómo actúan la Responsabilidad Civil y la Defensa Jurídica ante caída de cliente por falta de señalización
Contar con una póliza de comercio bien estructurada es la única garantía para proteger el patrimonio del negocio frente a reclamaciones de esta envergadura.
- Responsabilidad Civil Explotación: Asume el pago de las indemnizaciones por daños corporales sufridos por terceros dentro del local debido al desarrollo de la actividad mercantil o a la falta de mantenimiento y señalización de las instalaciones.
- Defensa Jurídica: Cubre los gastos de abogados, procuradores y costas judiciales en caso de que el cliente decida llevar el asunto a los tribunales. Además, se encarga de negociar acuerdos extrajudiciales equitativos cuando la culpa esté clara, evitando un desgaste mayor para la imagen del negocio.
- Fianzas judiciales: En procedimientos civiles o penales derivados del accidente, la aseguradora aporta las fianzas exigidas por el juzgado.
Señalar los riesgos dentro del local es una obligación básica de prevención.
Contar con las coberturas de Responsabilidad Civil y defensa legal adecuadas es la protección financiera imprescindible cuando lo imprevisible ocurre.


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