Muchos autónomos y empresarios en España cometen el error de pensar que ante un hackeo, una estafa digital o un secuestro de datos, su seguro de comercio multirriesgo tradicional se hará cargo de todo. Esta confusión es uno de los mayores peligros para la continuidad de un negocio en la actualidad. Como mediador con dos décadas de experiencia en el sector, he visto demasiadas veces la cara de frustración de un cliente al descubrir, tras un ataque informático, que las pólizas tradicionales de multirriesgo no están diseñadas para combatir las amenazas del entorno digital.
Para proteger un negocio de manera eficaz, es fundamental entender que el daño físico y el daño digital se gestionan de formas completamente distintas. Mientras que una póliza multirriesgo protege las paredes, el mobiliario y las mercancías de su establecimiento, una póliza de ciberriesgo protege los activos intangibles, los datos y la propia operatividad digital de su empresa.
La cobertura de equipos informáticos en el seguro de comercio tradicional
Es muy habitual que las pólizas de seguro de comercio incluyan una sección denominada «Equipos Electrónicos» o «Asistencia Informática». Sin embargo, el alcance de estas garantías suele ser muy limitado y no cubre las consecuencias de un ciberataque. Debemos distinguir claramente qué cubre y qué no cubre esta póliza tradicional:
Lo que sí suele cubrir el seguro multirriesgo
- Daños materiales y físicos: Si un rayo provoca una sobretensión eléctrica y quema el servidor de su oficina, o si se produce una inundación que inutiliza los ordenadores del local, el seguro de comercio responderá bajo la cobertura de daños eléctricos o daños por agua, indemnizando el valor de reposición del hardware afectado según los límites pactados.
- Robo físico de equipos: Si entran a robar por la fuerza en su tienda de ropa y se llevan los terminales de punto de venta (TPV) o los ordenadores portátiles, el siniestro se tramitará como un robo de contenido, sujeto a las condiciones y medidas de seguridad exigidas en la póliza.
Lo que queda fuera de la póliza tradicional (Exclusiones habituales)
- Daños lógicos: La pérdida, alteración, corrupción o borrado de datos debido a la introducción de un virus, malware o ransomware no se considera un daño material físico. Por lo tanto, queda sistemáticamente excluido del multirriesgo comercial.
- Pérdida de beneficios por paralización digital: Si un virus secuestra sus sistemas y su negocio no puede facturar durante una semana, la cobertura tradicional de pérdida de beneficios no se activará, ya que esta suele exigir que la paralización venga precedida de un daño material físico cubierto (como un incendio o una inundación).
- Responsabilidad Civil por fuga de datos: Si le roban los datos de las tarjetas de crédito de sus clientes o información confidencial, las reclamaciones de terceros y las sanciones de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) quedan totalmente fuera de la cobertura de Responsabilidad Civil General del comercio.
El seguro de ciberriesgo: La defensa para el entorno digital
A diferencia del seguro de comercio, que se centra en proteger el continente y el contenido físico, el seguro de ciberriesgo está específicamente estructurado para responder ante incidentes de seguridad que afecten a sus sistemas informáticos y a la información que gestiona. No se trata solo de una indemnización económica, sino de un servicio de gestión de crisis de urgencia.
Cuando un negocio sufre un ataque informático, el mayor problema no suele ser el coste de sustituir un ordenador, sino el coste de paralización de la actividad y la responsabilidad legal derivada de la pérdida de información de terceros.
Coberturas esenciales de una póliza de ciberriesgo
- Gestión de incidentes y forense informática: Al declarar el siniestro, la aseguradora pone a disposición del negocio un equipo de expertos informáticos que intervienen de inmediato para aislar el ataque, identificar la vulnerabilidad, expulsar al atacante y tratar de recuperar los sistemas.
- Gastos de restauración de datos: Cubre los costes necesarios para recuperar, reconstruir o recrear la información digital dañada o cifrada, siempre que sea técnicamente posible.
- Defensa jurídica y reclamaciones por privacidad: Cubre los gastos de defensa y las indemnizaciones a las que sea condenado el negocio si los clientes o proveedores afectados reclaman daños y perjuicios por la vulneración de sus datos personales.
- Pérdida de beneficios por interrupción de la red: Si sus sistemas sufren una caída o bloqueo debido a un ciberataque, la póliza compensa el margen bruto o los gastos fijos del negocio durante el periodo de inactividad, habitualmente sujeto a una franquicia temporal (por ejemplo, las primeras 8 o 12 horas del siniestro).
- Extorsión cibernética: Asesoramiento ante situaciones de ransomware, donde los delincuentes exigen un rescate para descifrar los datos del negocio. Es importante destacar que el pago del rescate suele estar sujeto a estrictos límites, autorizaciones previas y a la legalidad vigente en cada momento.
CONSEJO EXPERTO: Hay que asegurarse si una póliza multirriesgo cubre o no estos ciberriesgos. No hay una respuesta para todas las pólizas. Sólo la revisión concreta de cada caso puede dar la respuesta correcta.
Diferencias en el funcionamiento ante un siniestro real
La diferencia de actuación entre ambas pólizas determina la supervivencia de una pequeña empresa ante una crisis. En un seguro de comercio ante un daño físico, el proceso suele seguir un cauce estándar: comunicación del siniestro, envío de un perito en un plazo de 24 a 48 horas, valoración de daños, presentación de presupuestos de reparación y posterior indemnización. Es un proceso pausado que el negocio puede gestionar de forma tradicional.
En el ámbito digital, el tiempo se mide en minutos. Un ataque de ransomware activo puede cifrar todos los servidores del negocio y extenderse a los ordenadores de los empleados en cuestión de una hora. Aquí es donde el seguro de ciberriesgo funciona de manera radicalmente distinta: se activa un protocolo de emergencia 24/7 con equipos de respuesta inmediata que toman el control técnico de la situación de manera remota para minimizar el impacto legal y reputacional.
Para profundizar más sobre cómo asegurar correctamente cada aspecto de su actividad profesional y evitar sorpresas desagradables en caso de siniestro, le recomendamos consultar nuestra sección especializada en Asistencia informática Seguro de Comercio donde encontrará más información sobre estos riesgos.
Decisiones que debe tomar el empresario antes de contratar
Antes de decidir qué pólizas contratar, es fundamental realizar un análisis sincero de la dependencia tecnológica de su negocio. Ninguna cobertura es universal y cada aseguradora establece sus propios límites, franquicias y requisitos de seguridad preventiva.
Considere las siguientes preguntas para evaluar sus necesidades reales:
- ¿Su negocio podría seguir funcionando y facturando si se cortara la conexión a internet o se bloquearan los ordenadores durante tres días consecutivos?
- ¿Almacena datos personales de clientes, como direcciones de correo, teléfonos, contraseñas o datos de facturación?
- ¿Gestiona cobros recurrentes, pasarelas de pago online o transferencias bancarias habituales con proveedores?
Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa, confiar la seguridad digital únicamente a un seguro de comercio tradicional es un riesgo inasumible. Ambas pólizas no son excluyentes, sino complementarias y necesarias para garantizar la protección integral de su actividad comercial.
Documentación y medidas preventivas esenciales
Las compañías de seguros exigen un nivel mínimo de diligencia para dar cobertura a los siniestros de ciberriesgo. Si ocurre un ataque y se demuestra negligencia grave en las medidas de seguridad declaradas en el cuestionario de contratación, la aseguradora podría rehusar el siniestro o aplicar una regla proporcional en la indemnización.
Por ello, todo propietario de negocio debe conservar y mantener al día la siguiente documentación y medidas de seguridad activa:
- Registro de copias de seguridad: Las copias de seguridad deben realizarse de forma periódica y, de manera obligatoria, al menos una de ellas debe estar desconectada de la red (copias offline o en la nube aislada) para evitar que el ransomware también las cifre.
- Inventario de hardware y software: Conserve siempre las facturas de compra de los ordenadores, servidores y licencias de sistemas operativos actualizados y con soporte del fabricante.
- Contratos con proveedores tecnológicos: Conserve los acuerdos de nivel de servicio (SLA) con las empresas externas que gestionan su mantenimiento informático o el alojamiento de su web.
- Registro de mantenimiento: Documente que cuenta con antivirus activos y actualizados en todos los terminales de trabajo del negocio.
Qué hacer inmediatamente después de sufrir un ataque informático
Si detecta que su negocio está siendo víctima de un ataque informático, actúe con rapidez siguiendo estos pasos críticos:
- Aísle los sistemas: Desconecte físicamente los ordenadores y servidores afectados de la red de internet (desconecte el cable de red o apague el router), pero no los apague ni los reinicie, ya que podría destruir pruebas forenses cruciales para la investigación.
- No pague ningún rescate: El pago a los ciberdelincuentes no garantiza la recuperación de los datos y sitúa al negocio en el punto de mira para futuros ataques.
- Contacte con su mediador o aseguradora: Si dispone de seguro de ciberriesgo, llame inmediatamente al teléfono de asistencia de emergencia 24/7 de la compañía antes de tomar cualquier medida por su cuenta.
- Presente denuncia: Interponga una denuncia ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía Nacional o Guardia Civil) detallando lo ocurrido. Esta denuncia será obligatoria para tramitar cualquier reclamación ante la aseguradora.
- Notifique la brecha de seguridad: Si se han visto comprometidos datos de carácter personal, recuerde que la ley exige notificar el incidente a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) en un plazo máximo de 72 horas desde que se tuvo constancia del ataque.

